El Archivo

El Presidente y los científicos

Fecha de publicación: noviembre 29, 2015

Estos hombres que están a punto de estrecharse las manos se respetan mutuamente. Uno es político y el otro, científico. Pero tienen bastante en común. Son contemporáneos. El anfitrión nació en Rubio, Táchira, en 1922, y el visitante, en Caracas, en 1924, pero ambos son andinos. Luis Carbonell Parra proviene de una notable familia merideña: su bisabuelo materno, Caracciolo Parra Olmedo, es recordado como el Rector Heroico porque lo fue dos veces de la Universidad de Los Andes, en complejo contexto, en 1863 y 1887; su tío-abuelo Ramón Parra Picón también fue rector de esa noble casa en 1908; y su padre, Diego Carbonell Espinal fue rector de la ULA entre 1917 y 1921; y, por cierto, también lo sería luego de la UCV. Diego Carbonell se había casado en Mérida en 1919 con María Cristina Parra Salas, oriunda de esa ciudad e hija del general Caracciolo Parra Picón, quien, entre 1915 y 1922, durante el interinato del presidente Victorino Márquez Bustillos, ocupó la vicepresidencia de la República.

En la sangre que corre por ese par de manos hay, pues, mucha peripecia andina, una tradición de estar alternativamente atraídos y repelidos por el poder, una gran voluntad y no poco coraje.

Los hombres que están en la primera línea de esta imagen, perteneciente a la colección de la Fundación Fotografía Urbana, son Luis Manuel Carbonell Parra, nacido el 24 de diciembre de 1924 y fallecido hace una semana, el 19 de noviembre de 2015, y Carlos Andrés Pérez, quien entonces se desempeñaba como Presidente de la República en la primera de las dos gestiones para las que sería electo, 1974-1979.

La ocasión ha sido propiciada por el decreto presidencial número 2.856, del 18 de septiembre de 1978, donde se ordena nombrar los miembros integrantes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, CONICIT, fundado en 1967 (y convertido en Ministerio de Ciencia y Tecnología en 1999).

El referido estatuto, que aparece en la Gaceta Oficial Número 31.576, del miércoles 20 de septiembre de 1978, establece que el CONICIT reunirá representantes de diversos entes del Estado y la faena científica. Luis Carbonell está incluido allí por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), del que es director (1974-1981).

Cerebro, corazón y músculo

Luis Carbonell fue un científico consciente de que sin voluntad política no hay institutos de investigación, laboratorios, eurekas ni patentes. En 1948 se graduó de médico cirujano en la UCV y un año después obtuvo el doctorado, con la tesis “Búsqueda de nidos leishmánicos en miocarditis con xenodiagnóstico positivo”. Entre 1948 y 1951 hizo Anatomía Patológica en el Hospital Vargas, de Caracas; y ese año se fue a Washington a especializarse en Patología. En 1954, cuando concluyó ese posgrado, marchó a Chicago a formarse en Histoquímica. No tardaría en ser contratado como profesor de Neuroanatomía, en la Howard University, de la capital estadounidense. Posteriormente, ejercería la docencia en la UCV, en la cátedra de Anatomía Patológica, especialidad que ejercería en diferentes centros de salud nacionales. Pero era, principalmente, un científico, un investigador (publicó más de medio centenar de artículos relacionados con microscopia electrónica de hongos patógenos al humano y diversos asuntos gastroenterológicos).

Además de director del IVIC, fue ministro de Ciencia y Tecnología (1984-1985) y de Educación (1985-1988), en tiempos de Jaime Lusinchi; y presidente de la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales (2003-2005).

En su infancia pasó largos periodos fuera del país porque su padre era diplomático. Es por eso que, habiendo cursado la primaria en el Colegio La Salle de Caracas, va a graduarse de Bachiller en La Salle de Bogotá, en 1942. A eso se debe también que hablara francés como un nativo: le bastaron los dos años que la familia estuvo en Bélgica, donde Diego Carbonell fue consejero de la delegación venezolana, cuando Luis Manuel tenía entre 5 y 7 años.

Su trayectoria docente empezó cuando era estudiante de Medicina en la UCV y daba clases de Biología en el Liceo Andrés Bello y el Colegio La Salle. No tardaría en iniciarse como Instructor de la Cátedra de Anatomía Patológica de la UCV, actividad que mantuvo entre 1948 y 1956; y posteriormente, Profesor Titular de la Cátedra de Anatomía Patológica, de 1958 a 1963.

Las actividades asistenciales de Carbonell Parra pueden resumirse, según recuento elaborado por Darío Novoa Montero, de esta manera: Anatomopatólogo del Servicio de Investigaciones de la Cátedra de Clínica Médica de la UCV, entre 1948 y 1951; adjunto al Servicio de Anatomía Patológica y del Instituto de Cirugía Experimental del Hospital Vargas, Caracas, entre 1948 y 1952; médico anatomopatólogo del Hospital Vargas entre 1945 y 1956; y anatomopatólogo de la Maternidad Concepción Palacios, Caracas, en 1956.

Muchos más fueron sus cumplimientos científico-administrativos, entre los que destacaremos su membresía en la Comisión que creó la Facultad de Ciencias de la ULA, así como la que concibió la Universidad Simón Bolívar, ambas en 1969. Sin olvidar que a comienzos de los 50 había formado parte de la Expedición Franco-Venezolana que estableció el nacimiento del Orinoco en la sierra Parima, lindero con Brasil, en la frontera sureste del país, cuando llegó, el 27 de diciembre de 1951 a las cabeceras del río padre. El hallazgo ponía fin a cinco largos meses de marcha entre ríos y selvas: habían salido de la sabana de La Esmeralda el 13 de julio, navegando río arriba por el Orinoco en búsqueda de las fuentes de este río, elusivo para conquistadores, exploradores  y aventureros a través de los siglos, entre los que se cuentan geógrafos tan ilustres como Agustín Codazzi.

En 1978, cuando fue tomada esta fotografía, Luis Carbonell tenía 53 años y era, como hemos dicho, director del IVIC, pero también vicepresidente del CONICIT (1974-1981), presidente de la Fundación Centro de Investigaciones del Estado para la Producción Experimental Agroindustrial (CIEPE), de 1974 a 1979, vicepresidente del Instituto Venezolano de Investigaciones de Petróleo (INTEVEP) de 1974-75) y miembro del Consejo Nacional de Educación. Ministerio de Educación, de 1974 a 1979. Después de ese año (1978) tendría una agenda igual de intensa hasta entrados los años 90.

Los testigos del cruce de manos

Lo que sigue es producto de una consulta que convocó la memoria de más de veinte personas. ¿Quiénes son los hombres que asisten al momento en que el presidente Pérez recibe en Miraflores a los representantes de los organismos miembros del CONICIT?

De izquierda a derecha. El primero que vemos, aunque parcialmente, por está tapado por Luis Carbonell, podría ser Tulio Arends, según estima aunque sin total certeza la doctora Gioconda San Blas, miembro de la Academia de Ciencias. Y es posible que lo fuera puesto que el eminente coriano estaba convidado el evento como uno de los representantes principales por  el Ejecutivo Nacional. El doctor Arends habría de ser presidente del CONICIT posteriormente, de 1986 a 1989.

Inmediatamente después de Carbonell, como atravesado por su brazo, está Pablo Carreño Idrogo, respetado miembro del Círculo de Periodismo Científico, quien entonces se desempeñaba como jefe de Prensa del CONICIT, según recuerda el también periodista Santiago Valero, quien compartió labores con Carreño Idrogo por muchos años en la Radio Nacional y en 1978 era locutor de las transmisiones oficiales desde Miraflores. En octubre de 1992, 14 años después, aparecería en Gaceta Oficial el nombramiento del ciudadano Pablo José Carreño Idrogo como titular de la Dirección General de la Oficina Central de Información de la Presidencia de la República..

En el centro de la fotografía debajo del quinqué, está Miguel Layrisse, apersonado allí por el Consejo Nacional de Universidades. Médico y también anatomopatólogo, Layrisse venía de ser presidente del CONICIT entre 1972 y 1975; y para ese momento era rector de la UCV (1976-1980). Más tarde sería, en dos ocasiones, director del IVIC. Es una personalidad que merece una foto y un texto aparte.

Entre Layrisse y el presidente Pérez está el ingeniero agrónomo, especialista en maíz, Pedro Obregón, convidado por e. Ejecutivo Nacional. Obregón, un nombre obligado en la bibliografía sobre maíz en Venezuela y en la zona tropical, era entonces presidente del CONICIT, lo fue por dos períodos, de 1975 a 1981.

Un instante después, Carbonell y Pérez se apretaron las manos; y seguramente el doctor Carbonell habrá deslumbrado al jefe del Estado y a los caballeros presentes con esa mezcla maravillosa de inteligencia, picardía y charm que fueron su marca por los espléndidos 90 años que vivió como venezolano ejemplar.

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