El Archivo

Pedro Tinoco ante la prensa

Fecha de publicación: septiembre 4, 2016

Hace mucho tiempo que la figura de Pedro Tinoco no se pasea por la opinión pública. Es un olvidado. La catástrofe que se ha cernido sobre Venezuela nos ha mantenido ocupados, corriendo como tenistas que deben hacerle frente al siguiente disparo. No es tiempo para revisar el pasado reciente ni hacer revisión de las personalidades que lo marcaron. Y Pedro Rafael Tinoco Jiménez [Caracas, 1927-Denver, 1993] fue una de las más influyentes.

Como es natural, no hay consenso alrededor de su papel en la vida pública venezolana ni mucho menos en los atributos de su personalidad. El periodista y político Johan Rodríguez Perozo escribió recientemente, en el portal de noticias Konzapata, que Tinoco había tenido “uno de los periplos de mayor resonancia del hombre de empresa inmerso en la política”. Y en una rápida enumeración de la vida de Tinoco recuerda:

“un intento por fundar una agrupación política alternativa a Copei y AD más otro por hacerse de la Presidencia de la República constituyen las dos iniciativas más importantes de su paso por la política. […] La candidatura tampoco fue exitosa, pero sí fue de utilidad como situación intermedia para penetrar los intersticios del poder, como quizás ningún otro empresario venezolano pudo lograrlo en el tiempo de vida democrática del país”

Ministro y Presidente del BCV

En ese perfil publicado en Konzapata, Johan Perozo cuenta que Tinoco, graduado de abogado en la UCV en 1948, fue fundador del escritorio jurídico Tinoco, Travieso, Planchart, Erminy & Asociados, “bufete que asoció a los negocios en Venezuela del magnate petrolero norteamericano Nelson Rockefeller y su empresa la Standard Oil, en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez”. Sin embargo, según Perozo, sería su incursión en la política lo que le sirvió “para consolidar su trayectoria de hombre público”.

En su primera presidencia, Rafael Caldera lo nombró Ministro de Hacienda. Al respecto, Perozo recuerda que “Tinoco manejó el poder de las finanzas durante todo el período de Caldera. Abandonó el gabinete en 1972 y para 1973, en el marco de las elecciones de ese año, inscribe su candidatura a la Presidencia”. Sólo recabó 29 mil votos. Nada en comparación con el masivo apoyo obtenido por Carlos Andrés Pérez, el triunfador en la contienda. Ya Tinoco había tomado la amarga cucharada de la derrota cuando intentó hacerse de un capital político asociándose en esas lides con Pérez Jiménez, entonces dictador derrocado pero regresado al ruedo como político. Sí, un absurdo venezolano.

Después de esas elecciones de 1973, Tinoco se distrae del politiqueo y se pasa los períodos de gobierno de Carlos Andrés, Luis Herrera y Jaime Lusinchi, concentrado en fortalecer su flanco bancario y financiero. Sigue Perozo:

“El paso por el Ministerio de Hacienda con Caldera lo dotó de experiencia y relaciones con los mecanismos del poder, los cuales resultarían de suma utilidad para proyectos posteriores. Si algo llegó a conocer Tinoco con propiedad fue la relación del poder con el mundo de las finanzas […] vio de cerca las incidencias de esta relación y, con toda seguridad, las manejó como probablemente muy pocos de quienes ostentaron esa posición burocrática lo supieron hacer”

Sería esto lo que motivó a Carlos Andrés Pérez para nombrarlo presidente del Banco Central de Venezuela cuando regresó a la Presidencia. Y desde esta posición se convertiría en uno de los hombres más poderosos de Venezuela.

Maquiavelo apoyado en las finanzas

En 1994, a menos de año de la muerte de Tinoco, el periodista John Sweeney publicó en la revista colombiana Semana un reportaje titulado “La historia no narrada de Pedro Tinoco”. En el sumario lo calificaba de “artífice del inmenso poderío del Banco Latino”. Sweeney abría fuegos afirmando que durante  años Tinoco había formado “un triunvirato inderrotable con Carlos Andrés Pérez y Gustavo Cisneros”.

“En una sociedad de cómplices, donde la intriga política y la corrupción han sido toleradas por mucho tiempo por la mayoría de los venezolanos, Tinoco fue indiscutiblemente el gran maestro de las alianzas secretas, las cuales penetraron todos los principales sectores del país, uniendo al establecimiento político, al sistema financiero, las ramas legislativa y judicial del gobierno, las industrias privadas y de propiedad del Estado, las fuerzas armadas, las autoridades policiales, los medios noticiosos y hasta la Presidencia de la República, en una enorme telaraña de complicidades superpuestas, que generaron inmensas fortunas para Tinoco, Cisneros y sus asociados”

Y sigue Sweeney:

“En un Estado altamente centralizado, Tinoco era el eje, recompensando a sus amigos, destruyendo a sus enemigos y, en general, manipulando la economía de Venezuela y sus instituciones políticas en beneficio de sus enormes ambiciones personales. Tinoco era un individuo notable, sumamente inteligente, despiadado y movido a lo largo de su vida por el estigma de la ilegitimidad”

El periodista se refiere a su nacimiento: Tinoco fue un hijo fuera del matrimonio. Sweeney le atribuye haber sido el autor de la transformación de Pérez “de un pomposo orador de consignas populistas, que defendía esquemas sin esperanza como el Nuevo Orden Económico, en un defensor del mercado libre, que trató de reformar y liberalizar la economía venezolana a partir de 1989”.

Serio, confiable y atento

La legendaria periodista Rosita Regalado dice que el doctor Pedro Tinoco fue una de sus fuentes más serias, confiables y atentas:

“Nunca se me escondió. Era un individuo de mente muy clara y altamente preparado para ejercer los más altos cargos, esos que permitieran un desarrollo económico sustentable en nuestro país. Creo que fue subestimado por ese colectivo sentimiento de mezquindad que afectó y sigue perjudicando a nuestra sociedad. Era, simplemente, brillante”

Regalado precisa que, en esta foto, Tinoco aparece rodeado por los reporteros que cubrían el Congreso Nacional:

“Destaca a su lado Omar Pineda. Tinoco siempre se detenía, cuando era abordado, como se ve en la foto, en las afueras del Palacio del Capitolio, como también se le decía a la sede del Congreso Nacional, hoy Asamblea Nacional. En sus declaraciones, Tinoco era parco, pero directo, tanto cuando fue Ministro de Hacienda como presidente de bancos”.

Rosita Regalado fue una estrella de la fuente económica que cubrió durante más de 25 años en el diario El Nacional:

“Y nunca tuve una mala impresión por la manera en que Tinoco se conducía con nosotros, los reporteros de la fuente económica, pues siempre fue gentil y seguro de sus palabras. Además, al igual que Carmelo Lauría, siempre respondió mis llamadas telefónicas de última hora, en las que le solicitaba información del momento, relacionada con finanzas y con la materia económica en general. Igual, por cierto, a otros ministros de Finanzas de la época, digamos, Andrés Germán Otero, Luis Ugueto, para mencionar algunos, establecieron como norma las reuniones en sus despachos. En esos encuentro nosotros preguntábamos y ellos, creo, aprovechaban para calibrar las tendencias de la opinión pública en las materias neurálgicas, como lo monetario y financiero”

“En conclusión, puedo asegurar que fue un excelente vocero, con una cálida relación con los reporteros de la fuente”, concluye Rosita Regalado.

Rostro indescifrable y poco dado a la polémica

Según el periodista Amado Fuguet, Tinoco era poco dado a ofrecer declaraciones a la prensa. Fuguet recuerda:

“Estaba yo encargado de la fuente financiera en El Nacional cuando Pedro Tinoco fue designado por Pérez como presidente del Banco Central, en 1989. Venía de la presidencia del Banco Latino. Y si bien no mostraba una apertura en su relación con la prensa como otros presidentes del Banco Central, la verdad es que Tinoco mantuvo canales e instrumentos de información estadística disponibles para los periodistas, una práctica que, por cierto, no existe hoy día. […] Pero no cerraba las puertas. Me tocó entrevistarlo varias veces y asistí a sus poco frecuentes ruedas de prensa. Después de cada pregunta, pensaba la respuesta antes de expresarla. Con frecuencia, lo hacía mediante frases cortas. De rostro indescifrable y poca gestualidad corporal, Tinoco evitaba polemizar y apelaba al consenso bajo el cual el directorio tomaba las medidas que formaban parte del Gran Viraje, como se denominó el programa de ajustes de Pérez”

Sigue Fuguet:

“Los periodistas sabíamos que las reuniones del directorio que presidía Tinoco eran controversiales. No podía ser de otra forma, tomando en cuenta que allí estaban figuras como Miguel Rodríguez, Moisés Naím, Gerver Torres, Imelda Cisneros y Pedro Rosas, entre otros. La unificación cambiaria y disolución del control de cambio, la liberación de tasas de interés, las negociaciones con el FMI, eran asuntos de envergadura sobre los cuales, si bien había consenso sobre la dirección de estas medidas y procesos, no siempre había acuerdo en la forma como debían desarrollarse. Y Tinoco trataba de imponer su criterio. A veces lo lograba, cuando hacía lobby previo, y otras no”

Fuguet apunta que a Tinoco se le cuestionaba el conflicto de interés que suponía presidir el BCV tras haber desempeñado esa misma posición en un banco privado:

“Y cuando se le tocaba el asunto, insistía en que las políticas y las medidas no eran tomadas por él sino por el directorio. Muchos técnicos del Banco Central no se sentían cómodos con eso, según nos lo comentaban off the record. En cierta oportunidad, aunque no se refirió expresamente a Tinoco, Carlos Rafael Silva, quien fuera Presidente del BCV luego de haber hecho carrera en la institución, me dijo en una entrevista que un banco central debe cooperar pero no ser sumiso ni con el gobierno ni con los banqueros

¿Conflicto de intereses? Claro que sí

Por su juventud, el periodista de la fuente económica Andrés Rojas Jiménez no ejercía en los tiempos de Tinoco, pero sin embargo tiene algo que aportar a la contemplación de esta foto: “Podría decir que Tinoco fue uno de los últimos funcionarios que se apegó al uso del sombrero”. Sin embargo, hay algo que Rojas Jiménez sí presenció:

“Una de sus apariciones públicas más relevantes fue en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, como Presidente del Banco Central de Venezuela, cuando asistió a un concierto de Sarita Montiel en el Teatro Teresa Carreño y la cupletista se le sentó en las piernas… eso lo sí lo vi con estos ojos.

Y concluye Andrés Rojas Jiménez:

“Las gestiones de Tinoco, tanto con Caldera como con Pérez, estuvieron marcadas por el conflicto de intereses, porque no hay duda de que terminó por favorecer sus negocios financieros. Pero, claro, todo esto queda minimizado cuando se compara con lo hecho por los chavistas”.

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