Desde el 5 de julio de 1876, día en el que fue inaugurado el Cementerio General del Sur, en Caracas, en presencia del General Guzmán Blanco,[1] entonces presidente de la república, hasta el momento en el que Soledad López (1938-2016) realizó su serie de fotografías en torno cementerio caraqueño, entre 1972 y 1976, transcurrieron unos cien años. Ese siglo vio convertirse el camposanto en museo y en ruina; en lugar de descanso eterno para individuos y para familias, aunque también muchos de los panteones fueron (y siguen siendo) vandalizados.
Escribe el cronista Manuel Landaeta Rosales que la primera persona en ser enterrada en el cementerio fue Bonifacio Flores, miembro de la banda musical de Caracas.
La construcción del cementerio tuvo varias etapas. En 1887 se dictó un decreto «mandando a abrir una cortada en las colinas del Portachuelo de El Valle, para prolongar la calle Sur 5 y acortar la distancia al Cementerio General del Sur. Al fin de aquella cortada iría una capilla donde se rezarían los oficios a los difuntos».[2] Sin embargo, esa capilla no sólo no se terminó de construir, sino que en 1893 se demolió lo que se había hecho.
En sus espacios fueron enterrados generales, sacerdotes, médicos, presidentes y civiles. Uno de ellos, quizás el más famoso, fue el General Joaquín Crespo (1841-1898). Manuel Landaeta Rosales en la reseña sobre su entierro anota lo siguiente:
«Murió en el campo de batalla de la “Carmelera”, Estado Cojedes, el 16 de abril de 1898, trayéndose su cadáver a Caracas, donde se le hicieron los honores en el Panteón, el 24 de aquel mismo mes, colocándosele en el monumento que aquel hizo construir en el Cementerio General del Sur, donde reposan también otros miembros de su familia»[3]
El mausoleo de Crespo, uno de los más conocidos del cementerio, con su estilo neoclásico afrancesado, contó con la participación del ingeniero Giussepe Orsi de Montebello y de Juan Bautista Sales, arquitecto catalán; fue declarado Patrimonio Artístico Nacional en el año 1982.[4] Tiene tres plantas, columnas decoradas, una cúpula con pinturas; los cuatro evangelistas, símbolos masónicos y leones que custodian desde lo alto.
Es pertinente recordar que el panteón o mausoleo, como edificación funeraria, pertenece a la tradición instituida en Francia en el siglo XVIII, de construir monumentos destinados a recibir, no a un individuo o pareja, sino a una familia;[5] generalmente, se hacían en forma de capilla.
***
La fotografía de Soledad López que presenta el mes de agosto del calendario 2026 del Archivo Fotografía Urbana, titulado Cámara en mano. Fotografía de calle. Antología de maestros en Venezuela, es precisamente la de uno de los leones del mausoleo de Joaquín Crespo. El animal refiere la valentía del general, y al mismo tiempo vigila el sueño eterno de él y de los miembros de su familia, a quienes guarda.
El encuadre utilizado para la toma de la imagen fue desde abajo (contrapicado), lo que facilita que la sensación predominante sea que el animal vive en el cielo y lo protege, está presto a defender a los suyos frente a cualquier amenaza de este mundo o del otro.
Cuando Soledad López fotografió estos aspectos del cementerio, salvó del tiempo los modos, las calidades de quienes fueron inhumados en sus terrenos, y también retuvo una época, así como las concepciones que respecto al resguardo y entierro de los difuntos existían en cada una de ellas.
Toda fotografía es una invitación a sentir, a percibir a través de los ojos y, a partir de esa mirada, convocar las emociones del sujeto que contempla. Esta experiencia de ver abre “portales” que trascienden el tiempo y varían dependiendo de cada espectador. El león que resguarda el mausoleo, con su fiereza eterna y su vigilia permanente, es un ejemplo de ello; la imagen capturada por Soledad López permite que a cien años, conozcamos el panteón, imaginemos las pompas y vivamos otros tiempos.
[1] Landaeta Rosales, Manuel (1906). Los cementerios de Caracas desde 1567 hasta 1906. Tip. Herrera Irigorren & CA
[2] Idem, p. 20
[3] Ob. Cit., p. 31
[4] A efectos de conocer más sobre la historia del mausoleo, recomendamos la ponencia titulada: “El Mausoleo de la Familia Crespo y su relación simbólica con la Masonería”, de la antropóloga Deyanira García.
[5] Ver: Aries, Phillippe: Historia de la muerte en Occidente
