Caracas, Venezuela, 21 de junio de 1881 – Caracas, Venezuela, 27 de septiembre de 1955.
Luis Felipe Toro, conocido en el ámbito de la fotografía como “Torito”, documentó más de 50 años de historia nacional desde que comenzó a trabajar a finales del siglo XIX. Reconocido como el pionero del fotoperiodismo en Venezuela, desde que se inició en El Nuevo Diario y El Cojo Ilustrado. Luego fue colaborador en los periódicos La Esfera, Billiken, El Universal y La Religión.
En 1897 estableció su primer estudio fotográfico en el centro de la capital, en la zona de Canónigos a San Román. En 1917 alcanzó la cúspide de la fama al ser el fotógrafo exclusivo de la destacada bailarina rusa Ana Pavlova durante su visita a Caracas.
En 1927 realizó un viaje de investigación de ocho meses a los Estados Unidos. De allí trajo equipos avanzados y químicos de revelado que no existían en el país, lo que transformó por completo la calidad de la prensa nacional.
Uno de los primeros proyectos fotográficos de Toro fue dedicado al Paseo de El Calvario y sus transeúntes (a finales de 1897); también fue testigo de excepción del proceso de reconstrucción de la Catedral de Caracas (1930). No obstante, dedicó gran parte de su carrera a registrar la vida social durante el gomecismo, así como la vida íntima del dictador y su entorno familiar. Fue además el retratista de los actos oficiales de Juan Vicente Gómez, del General Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y eventualmente de Marcos Pérez Jiménez. Igualmente realizó retratos familiares a varias personalidades de la vida democrática del país.
Por este motivo, su obra adquiere un valor histórico sin igual, que ha permitido dejar constancia del gentilicio de un país, así como de la transformación de la ciudad de Caracas después del guzmancismo. Trabajó con figuras como el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y el urbanizador Luis Roche, documentando la modernización y expansión de Caracas.
En 1949 ingresó a la Gran Logia Masónica de Venezuela y fue nombrado fotógrafo oficial, donde trabajó hasta su fallecimiento en 1955.
En 1987 recibió un homenaje póstumo con la exposición Luis Felipe Toro: crónicas fotográficas de una época, 1900-1950, en el Museo de Bellas Artes de Caracas, curada por la fotógrafa e investigadora Josune Dorronsoro, quien escribió:
«Impone un estilo, explora las tonalidades, se interesa de manera especial por la luz y sus efectos y sus composiciones son siempre equilibradas y armoniosas. Como fotógrafo, penetra de esta manera psicológicamente en el o los retratados, capta gestos, momentos, tensiones y establece con él/ellos una relación o vínculo muy particular que hace que, si bien el retratado se sienta un tanto distante, nunca se aprecie con actitudes rebuscadas o incómodas».
La colección del Archivo Fotografía Urbana cuenta con buena parte de su obra fotográfica impresa en papel, bajo el criterio de registro y conservación de la fotografía venezolana del siglo XX y así contribuir con la difusión de este legado.





Les invitamos a conocer más sobre el autor en los siguientes enlaces:
- Vásquez Ortega, Manuel. (2020). Luis Felipe Toro (I): El tiempo del retrato.
- Vásquez Ortega, Manuel. (2020). Luis Felipe Toro (II): Gómez y la imagen del mito.
- Vásquez Ortega, Manuel. (2020). Luis Felipe Toro (III): De la huella y la intuición.
- Vásquez Ortega, Manuel. (2020). Luis Felipe Toro (IV): Caracas, noches y placeres.
- Vásquez Ortega, Manuel. (2022). Cenizas sin fuego: Apuntes sobre el fotolibro «Apenas ayer…»
También les invitamos a revisar una selección de sus imágenes en nuestro Fondo Digital:
