Sin título. Caracas, Venezuela, ca. 1940: Alfredo Cortina © Archivo Fotografía Urbana

Foto-portada: Alfredo Cortina, “¿Dónde está el tiempo que pasó?”

Fecha de publicación: febrero 2, 2026

«¿Dónde está el tiempo que pasó?

¿En qué extraña región del universo se esconde para regresar de nuevo en la cuarta dimensión?»[1]

Alfredo Cortina

Alfredo Cortina fue “un hombre renacentista”,[2] así lo definió Vasco Szinetar, investigador del archivo Cortina y curador de su trabajo, en una entrevista realizada por Mariza Bafile en el año 2018.[3] La faceta de Cortina como fotógrafo fue tardíamente descubierta, aunque era ampliamente reconocido por la intelectualidad venezolana como creador de teatro, radio y televisión, medios de los cuales fue pionero.

Como todo “hombre del Renacimiento”, cultivó aficiones diversas, particularidades de artista e inventor que iban más allá de su trabajo cotidiano, que ya era excepcional.

Cortina en letras

Fue escritor de guiones de radio, comedias, teatro. Los dos libros que publicó, Caracas, la ciudad que se nos fue y la Historia de la Radio en Venezuela, reflejan sus pasiones y son ejemplos excepcionales de ello.

En Caracas, la ciudad que se nos fue dedica maravillosas crónicas de la vida de la ciudad que presentan al lector facetas típicas caraqueñas de finales del siglo XIX y principios del XX: el Gran Ferrocarril, los turcos, la burriquita, las fiestas de cumpleaños, los fantasmas «casi infantiles» que asustaban a algunos. En “Los fantasmas”, escribe Cortina:   

«Caracas de finales y principios de siglo, con escasa iluminación por las noches, apenas un farol de gas en las esquinas de las calles principales y lámparas de kerosene en las calles de los barrios, era propicia para que la mente popular creara extraños fantasmas que recorrían en las noches la ciudad».[4]

Y es tan gráfica su descripción que podemos imaginar a los niños asustados en la negrura de la noche y a los fantasmas de su cuenta por las calles y callejones caraqueños. Había variedad de fantasmas: “El viejo” que asustaba a los niños reacios a estudiar, la Sayona o el carretón de los coléricos, el cochino Congo que espantaba por los lados del Paraíso, y por la Plaza de La Misericordia, se veía la carroza del Conde… visiones y olores que daban tintes característicos a la ciudad.

Las crónicas de Caracas están ilustradas con dibujos de Cortina; así, los depósitos de la estación de Palo Grande del Ferrocarril, la Avenida Sur de Parque Carabobo, la casa natal de Andrés Bello, se abren hermosamente en las páginas. La de dibujante era pues otra faceta de este virtuoso, maestro en el arte de conducir las miradas de los otros… presentaba y salvaba del tiempo parajes que él había visto y que lo habían cautivado por su belleza, su soledad, sus contrastes… misma motivación que lo llevaba a fotografiar las esquinas de Caracas, Carayaca, Charallave, Ortiz… el país entero, en realidad y a su eterna cómplice, la poeta Elizabeth Schön.

En el prólogo del libro de Caracas, escrito por Augusto Germán Orihuela, se lee:

«Alfredo es un hombre que no se ata de ciega manera sentimental al pasado, ni se empeña en desconocer el presente y su proyección al porvenir. Al contrario, Cortina es un hombre de buena memoria, pero con los pies puestos en el presente y con la mirada ampliamente tendida al futuro de la humanidad…»[5]

Cortina en imágenes

«Recuerdos de Caracas, la ciudad que se nos fue. Calles, casas, costumbres que ya no volverán y que han quedado en el recuerdo que va siendo olvidado a través de las generaciones.

Aquí reviven, permanecerán con nosotros en la añoranza del dibujo»[6]

Y si de imágenes se trata, la fotografía del mes de febrero del calendario 2026 del Archivo, Cámara en mano. Fotografía de calle. Antología de maestros en Venezuela, es una gloria del género.

El fotógrafo estuvo en el momento exacto para captar el automóvil pasando sobre el charco dejado por la lluvia y el reflejo del agua reproduciendo columnas, balcones, rejas y faroles. No importa cuánto tiempo haya pasado desde que se tomó esa fotografía hasta nuestros días, la visión de la casa esquinera, la salpicadura y la ciudad quedaron congeladas en la imagen.

Cortina y su archivo

El año 2008 fue crucial para la historia del Cortina fotógrafo. El Archivo Fotografía Urbana adquirió su archivo, compuesto por una gran cantidad de negativos, y una colección de álbumes fotográficos y objetos.

Vasco Szinetar, curador y fotógrafo, dice que al comenzar a revisar las imágenes de Alfredo Cortina quedó sorprendido, no solo por la estructura particular que ofrecían las fotografías, sino porque habían sido tomadas para el “disfrute personal” y no para ser mostradas a un público.

La investigación del archivo permitió fijar el inicio del trabajo fotográfico de Cortina por los años 40 del siglo XX.

Desde el año 2008 hasta el presente, las fotos de Cortina han tenido un recorrido tan interesante como vertiginoso y le han merecido reconocimiento nacional e internacional.

En el año 2012, en el marco de la XXX Bienal de São Paulo, Szinetar fue invitado por Luis Enrique-Pérez Oramas, curador de la bienal, para presentar una muestra de la obra de Alfredo Cortina. En el año 2015, bajo su curaduría El Archivo abrió al público en la Sala Mendoza la muestra Alfredo Cortina. Fotografías, posteriormente la exposición se exhibió en el Museo de Arte Contemporáneo del estado Zulia.

En el año 2018, el Archivo Fotografía Urbana expuso en la Galería Henrique Faría Fine Art, Nueva York, Alfredo Cortina: An atlas for Elizabeth, permitiendo de esta forma, internacionalizar las muestras de las fotografías descubiertas pocos años antes.  

Cortina en los museos y archivos

Veinticuatro imágenes de Alfredo Cortina donadas por el Archivo Fotografía Urbana pertenecen a la colección del MoMA, y desde el año 2019, hay una muestra representativa en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. Asimismo, algunas de sus imágenes pertenecen al fondo visual del Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional. Sin embargo, el cuerpo de trabajo que se contabiliza en unos 7.000 negativos forma parte de la colección de El Archivo, que lleva adelante la tarea de difundir y exponer en variados formatos la obra de los autores de su colección.  

Fuente para conocer a Cortina

En el año 2015, se publicó en edición conjunta del Archivo Fotografía Urbana y la Sala Mendoza, el catálogo de la muestra Alfredo Cortina. Fotografías, con textos de los historiadores del arte y curadores Luis Enrique Pérez-Oramas y Ariel Jiménez.

En el año 2016, el Archivo Fotografía Urbana y La Fábrica publicaron el fotolibro Alfredo Cortina: Una mirada informada (Colección PHotoBolsillo, Biblioteca de autores latinoamericanos), con curaduría de Vasco Szinetar y texto de Ariel Jiménez.

Asimismo, la página de Archivo Fotografía Urbana, ofrece información detallada, completa, escrita y audiovisual de Alfredo Cortina en el siguiente enlace: Alfredo Cortina. https://elarchivo.org/alfredo—cortina/[C1]  Conocer a Alfredo Cortina nos permite adentrarnos en un mundo de luces y sombras, de poesía, de fotografías fuera de serie que forman parte de nuestra herencia, y de nuestro “patrimonio simbólico”.[7]


[1] Galería Félix. (1985).Tiempo e imagen. Alfredo Cortina.

[2] https://www.henriquefaria.com/content/uploads/news-press/pdf/cortina__vice_versa_2018.pdf

[3] Ibidem.

[4] Cortina, Alfredo. (1975). Caracas, la ciudad que se nos fue. Caracas: Banco de Venezuela, Editorial Arte.

[5] Ob. Cit., pp. 9-10

[6] Galería Félix. (1985).Tiempo e imagen. Alfredo Cortina. Negrillas nuestras.

[7] Jiménez, Ariel. “Alfredo Cortina”, en Sala Mendoza. (2015). Alfredo Cortina. Fotografías. p. 28

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