Calendarios para la historia. 2023: «Luces y sombras: Fotógrafos Icónicos en Venezuela»

Fecha de publicación: diciembre 8, 2022

[Por octavo año consecutivo El Archivo y Senderos publican su calendario impreso en blanco y negro. En cada edición, las fotografías exploran un aspecto de la historia de Venezuela en el siglo XX. El calendario de 2023: «Luces y sombras. Fotógrafos icónicos en Venezuela» presenta las miradas que sobre el país han tenido algunos de nuestros fotógrafos más representativos, quienes han retratado nuestras luces, pero también las sombras de lo visto.]

“La fotografía no solo es un medio de descubrir la realidad. La naturaleza –vista por la cámara- es distinta de la naturaleza vista por el ojo humano. La cámara influye en nuestra manera de ver y crea la nueva visión”.

(Giselle Freund)

«Todo en la vida tiene luces y sombras, de otra forma, no existirían o no se percibirían los contrastes y no me refiero a las teorías del color ni a principios de la fotografía solamente». Así comienza su conversación Álvaro Pérez Betancourt al referirse al nuevo calendario 2023, editado junto con Claudia González Gamboa y el Archivo Fotografía Urbana.

Hace ocho años se concibió el proyecto de un calendario que explorara distintos aspectos del siglo XX venezolano, que narrara y armonizara nuestra historia a través de imágenes, textos claves, listas, fechas.

Claudia González: ¿Cómo surgió la idea de estos calendarios?

Álvaro Pérez Betancourt: Estados Unidos tiene una gran tradición de edición de calendarios que tocan los temas más diversos que van desde paisajes por regiones –que es el concepto más difundido en el mundo– hasta la fauna silvestre, animales domésticos, etc. En todos los casos, las fotografías de altísima calidad y los colores hacen de esos calendarios objetos increíblemente atractivos. Los formatos cambian, pero el más popular en sus dimensiones es el de 30 x 30 cm. En Europa, los museos –entre ellos, El Prado– han publicado almanaques y postales. La pregunta es ¿por qué no editar en Venezuela un calendario de pared, con las medidas tradicionales, que se paseara por nuestra historia?

CG: ¿Por qué un calendario y no un libro para contar una historia?

APB: Hay formatos que en sí mismos reflejan sencillez y cercanía, además de tener utilidad. Cada mes cuenta no solo los días que van pasando. Solemos incluir, aparte de la foto central que identifica el mes, varias –más pequeñas– que complementan el tema.

Por ejemplo, para el año 2022, en el calendario Rostros de Venezuela. Científicos, siglo XX, dedicamos el mes de noviembre a los exploradores. La foto central es de Kathy y William H. Phelps, naturalistas por excelencia y exploradores. En la imagen ellos muestran, orgullosamente, el libro Aves de Venezuela, escrito por Kathy, cuya labor de conservación ha sido vital para nosotros; pero también ofrecemos dos imágenes adicionales: la primera de la expedición franco-venezolana al Alto Orinoco, del año 1951, en la cual se ve al arqueólogo José María Cruxent hablando con el mayor Franz Rísquez en su campamento; y la segunda, a un joven Hermano Ginés, científico, zoólogo, investigador y docente, que va en una expedición por río, fechada en 1950. Los textos complementarios del mes son las notas biográficas de Pablo Mandazen Soto (Hermano Ginés) y de José María Cruxent, más las líneas biográficas de William y Kathy. Finalizamos con una cita que nos da una idea de cómo concebía el mundo el Hermano Ginés: «El mundo debe ser conocido porque encierra una verdad y, en la medida en que conozcamos la verdad del mundo –que nos incluye a nosotros– podremos recrearnos en ella».

CG: El tiempo se mide y se registra en el devenir propio de la existencia y en instrumentos como los almanaques y los calendarios, los álbumes, los libros, ¿a quiénes va dirigido el calendario, vista la información que se incluye y las fotos en blanco y negro?

APB: Aunque parezca asombroso, los jóvenes –una vez que lo conocen– se sienten atraídos por el blanco y negro. Tenemos un amigo profesor de educación media que los usa en sus clases: sus estudiantes sienten curiosidad y es una manera de acercarlos a otro momento de su historia, que para nosotros ocurrió ayer, pero para ellos tiene entre doce, quince años de edad; es como trasladarse a otro mundo.

Usar la foto como documento, como registro, es un recurso muy potente porque ellas son lo que vemos y lo que creamos como imagen.

La historia hay que difundirla porque conocerla es el principio de la identidad y el sentido de pertenencia. En el momento que nuestros calendarios salen del país se convierten en una suerte de álbum de familia; si alguien reconoce a uno de los personajes anónimos o no, vuelve a su país. Cuando se le rinde tributo a la construcción de las obras civiles de la democracia estamos recordando que en el período 1959-1998 se construyeron más escuelas y universidades, teatros y autopistas, represas y sistemas de electrificación, puentes y carreteras que en ningún otro período. Cuando hacemos el recorrido por Caracas, por sus plazas y mercados, recordamos o contamos cómo era la Plaza Mayor, el cuadrilátero histórico desde donde creció la ciudad; al ver las imágenes de los pioneros y las mujeres emblemáticas de nuestro país estamos rindiendo homenaje a quienes somos y aquello que nos constituye.

CG: ¿Qué encontraremos en el calendario 2023?

APB: Presentamos las miradas que del país tuvieron algunos de los fotógrafos más representativos que han retratado nuestras luces y han atrapado las sombras de lo visto.

Son doce fotógrafos que abren sus ventanas para permitirnos recrear algunas de sus visiones. Enero con Federico Lessmann: «el protagonista de la historia visual de Caracas» presenta una imagen central extraordinaria de la Casa Guipuzcoana, fotografiada en 1857. Febrero está dedicado a Henrique Avril; con él, Cipriano Castro recorre las calles de la Caracas que lo aclamó en 1906; los estudiantes protestan frente a su universidad en 1936. Marzo llama a atravesar el umbral del tiempo y asistir a una clase de escultura del maestro Cruz Álvarez García en la Escuela de Bellas Artes, pero también a encarar a Juan Vicente Gómez, fotografiado privilegiadamente por Luis Felipe Toro «Torito». El Zulia, con su mercado, su palacio, su garaje municipal evoca los primeros años del siglo XX bajo la firma de Alciro Ferrebús y, andando el año, recobraremos a los personajes de Neumann.

Armando Reverón posará eterno frente a su castillete para Ricardo Razetti, y la mujer y el niño Wayuú, acompañados de un perro, nos incitan a adentrarnos en la mirada de Thea Segall. José Garrido escolta al espectador hacia lo íntimo de la espiritualidad junto al rezo del sacerdote andino, y Alfredo Cortina revela a su amada Elizabeth Schön; la ciudad de progreso de Tito Caula se despliega luego.

Noviembre descorre su velo con las fotografías que viven en el alma de Carlos Ayesta y la poesía cierra el 2023 con Ausencia en latitud luminosa, de nuestro Premio Nacional de Fotografía 2000, Antolín Sánchez.

José Sigala, Vasco Szinetar, Ricardo Armas, Fina Gómez, Barbara Brändli cuentan historias de personajes y sus circunstancias, y Alfredo Boulton, el inmenso fotógrafo, historiador e intelectual venezolano, contextualiza este recorrido con algunas de sus imprescindibles reflexiones sobre la fotografía.

Es importante resaltar el trabajo de la diseñadora y fotógrafa Laura Morales Balza.

El calendario está disponible en la Librería El Buscón (Paseo Las Mercedes), la Sala Mendoza, Secaderos Uno (Hacienda La Trinidad), Librería Vizcaya (Centro Comercial Vizcaya), Librería Kalathos (Centro de Arte Los Galpones), Librería Gran Pulpería del Libro Venezolano, el Banco del Libro y en la librerías del Aeropuerto Simón Bolívar.

Fotografías Alfredo Sainz ©Archivo Fotografía Urbana

Puede descargar también una versión digital del calendario en el siguiente enlace: «Luces y sombras. Fotógrafos icónicos en Venezuela»

Lea también el post en Prodavinci.

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